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Día 8 - Ultima Parte


Día 8 (Parte 3)

23 de mayo

Centro Clandestino de Detención: Batallón de Ingenieros de Combate 141.

“Fueron buscando un Cochela Ibarra… yo soy Fernando”


El 29 de noviembre de 1975, un grupo de personas armadas se presentan en la casa Fernando Nely Ibarra, en la búsqueda de información, y le destrozan la casa. “Hacían preguntas sobre cosas que no sabia” aduciendo la necesidad de aclarar algunas dellas. Se lo llevaban detenido, supuestamente a la seccional de Clodomira.  Sin embargo, cuando estaban llegando a la comisaría el auto acelera, Ibarra es atado y vendado, y lo llevan fuera del pueblo. Por el ruido  de ferrocarril,  sabia que pasaba La Banda y entraba a Santiago, hasta que escucha  “Buenos días  mi Capitán”  y se da cuenta que estaba en el Batallón 141.

“Cuando mi respuesta era negativa me molían a golpes"

"El submarino", una de las formas de tortura
utilizadas por los represores, consistía en hundir
la cabeza de la victima en un fuentón, bañera,
o tanque con agua, tantas veces como ellos
lo consideraran necesario.
Al quinto día de estar detenido junto a dos jóvenes de Clodomira que habían sido detenidos anteriormente, lo llevan por la madrugada a  un lugar que no puede identificar. Allí lo torturan interrogándolo sobre la vida y obra del Chongo Abdala “Cuando mi respuesta era negativa me molían a golpes", fue torturado durante varias horas y ahogado en reiteradas oportunidades, “La pasamos mal, muy mal”.

En el Batallón afirma haber escuchado al Chongo Abdala decir: “¿porque me detuvieron?, ¿porque estoy aquí?”, esa seria la última vez que lo escuchara hablar, lo conocía  porque era Concejal y miembro de una cooperativa.


Afirma haber escuchado al Chongo Abdala decir: “¿Por qué me detuvieron?, ¿por qué estoy aquí?”

Emilio "Chongo" Abdala (atrás) junto a unos amigos en un bar de Clodomira.

“Una noche se me aflojó la venda, pensé si se dan cuenta me liquidan” por lo que al acercarsele un soldado le diría  “creo que se me aflojó la venda”, y está convencido aún de que actuar de esta forma le salvó la vida.

Ya en el penal de varones fue alojado en una celda minúscula, de allí es trasladado de noche a la Side, donde sería sometido a presiones psicológicas. Musa lo interroga sobre su militancia política, y como éste era radical, le pregunta Azar “¿Del zurdo o del Viejo?” (lo decía por Alfonsín o Balbín) “¿Por que no te vienen a buscar?”.

Al ser llevado al Juzgado Federal, el juez no estaría presente, le toma su declaración el secretario de Liendo Roca. Ibarra dejó asentado que las declaraciones firmadas eran falsas ya que habían sido realizadas bajo tormentos, siendo obligado a declarar mentiras. Recuperó su libertad el 23 de Diciembre del `76. “Fueron buscando un Cochela Ibarra… yo soy Fernando”


“Soy un ex preso político interesado en decir la verdad  y en que se haga justicia”

Ramiro López junto a su abogado en el juicio por el
asesinato de Cecilio Kamenetzky


“Soy un ex preso político interesado en decir la verdad  y en que se haga justicia”  serían las primeras palabras de Juan Carlos Asato quien fue secuestrado de su trabajo por Ramiro López el 23 de marzo del `76. 


Recalando en una dependencia policial  donde “no había nadie mas que un viejo”,  pensó en escaparse, “Si me hubiera escapado,  hoy estaría muerto”.

Ya en La SIDE,  es  torturado durante todo un día por Enrique Corbalán y Ramiro López quien lo interrogaría mostrándole una foto de Salomón, al que a los pocos minutos escucharía gritar en una habitación contigua “Por favor… no doy más, por favor… no soporto más!” eran gritos que dolían escuchar.

El testigo escucha a Julio Cesar Salomón gritar “Por favor… no doy más, por favor… no soporto más!”...eran gritos que dolía escuchar

Julio "Lito" Cesar Salomón y su hermana, de chicos en el campo.


Es liberado de lo que sería su primera detención justo el día que caían todas las libertades… el 24 de marzo de 1976, lo tiran en el Parque Aguirre, luego de pasar por su casa,  al llegar a su trabajo se entera de que se había producido el golpe militar.

Un poco después, entre el 23 y el 24 de Julio, se lo llevan nuevamente detenido de la calle Urquiza a la SIDE. Donde escucha gritos que venían del sótano o de una de las oficinas de adelante,  se escuchaban diariamente, el patio era cuidado por perros Doberman, lo que desanimaba cualquier intento de fuga.
“Nos volvemos a encontrar… era la voz de ramiro López, parecía un grito de victoria”

Es brutalmente torturado, “habría grande la boca tratando de rescatar una bocanada de aire”  picana, golpes en los testículos se sucedían,  cuando escucha “nos volvemos a encontrar… era la voz de Ramiro López, parecía un grito de victoria”.

“Torturarnos y hacernos descansar”
"Atados I - Taco Perdido"
de Luis Garay
“Para quebrar el acero, se lo calienta y enfría varias veces, hasta que este se quiebra” explica que en la tortura se daba algo similar, torturando, y dejando descansar, torturando y dejando descansar,  con todo lo que implicaban estos momentos, donde la mente seguía reproduciendo la tortura y los miedos… hasta que el prisionero se quebrara y hablara… Eso es lo que buscaban.

“El olor a adrenalina, el olor a sangre y el olor  a miedo inundaban la habitación, y les quiero decir que el miedo tiene olor"  

“En ese momento de tanta adversidad  un mate era la mejor cena”
Al comer lo dejaban solo, así vio a Ávila, Graciela Rizzo Patrón, Serrano,  Inés Fornes quien casi no hablaba.

En la DIP Silvetti le tomaría declaración, sobre la cual Liendo Roca le preguntaría después si la firma que en ella figuraba era de él. 

Del penal de varones recuerda que a Ávila, Rizzo Patrón, Kameneztky, y Giribaldi, se los llevaron a la SIDE, los dos últimos jamás volverían. Allí fueron visitados por dos miembros del clero el padre Pierre y el cura Marozzi , sobre este último comentó “él iba hablaba un rato y se mandaba a mudar… nos decía mis hermanos terroristas, mis hermanos criminales”


"El cura Marozzi iba hablaba un rato y se mandaba a mudar… Nos decía mis hermanos terroristas, mis hermanos criminales”

Lo suben a un avión a los gritos: “Acá cagaste che hijo de puta… que miras che hijo de puta” , es esposado a un asiento y golpeado durante todo el trayecto, siendo Mores uno de los mas golpeados. 





“Al mirarnos casi no nos reconocíamos estábamos desfigurados”


"Recreo" Serie Taco Perdido
de Luis Garay

Otra paliza les esperaba como bienvenida, esta vez a manos de los guardia cárceles del Penal de La Plata. “Al mirarnos casi no nos reconocíamos estábamos desfigurados”. A La Plata llegaban presos políticos de todo el país, ahí se dio cuenta que “ la tortura no era propiedad de una provincia, estaba en todo el país… alguien había ideado un plan de tortura nacional”, siendo parte de esto también la unidad de La Plata. Sabía que la tortura iba a comenzar porque le daban vuelta el candado de la celda dejándolo para arriba, eso significaba que estaba por ser torturado. Llegaron a hacerle tajos en el pene a un prisionero, a otro lo torturaban delante de su bebe que no paraba de llorar. “Había un plan de exterminio, pero no solo es culpable quien lo planea, sino también quien lo ejecuta, tenían iniciativa” un ejemplo de esto es lo acontecido con Figueroa Nieva, a quien le aplicaban la picana eléctrica en la cabeza.



A La Plata llegaban presos políticos de todo el país, ahí se dio cuenta que “ la tortura no era propiedad de una provincia, estaba en todo el país… alguien había ideado un plan de tortura nacional”

Mapa de la República Argentina que muestra la ubicación y cantidad
de Centros Clandestinos de Detención (CCD) en nuestro país, hacia un
costado se encuentran ampliadas las provincias con mas centros.
(Los puntos rojos hacen referencia a cada uno de los CCD)

Es liberado en Agosto de 1980,  pero la persecución continúa, lo seguían, recibía visitas,  le interceptaban la comunicación, “tuve mucho odio, mucha bronca”  en ese momento el testigo mira a los imputados y les pide perdón por eso, ya que piensa que el odio es como un ácido que corroe el recipiente que lo contiene, “y yo no quiero ser ese recipiente” les pide perdón por haberlo sentido, “pero no es por ustedes es por mi” les aclaró.


“Andaban con pelucas pero yo los reconocí a todos…me han arruinado la vida estos asesinos”


Juan placido Vásquez trabajaba en la fábrica de Álvarez, y como al dueño de la fábrica, el 18 de marzo del `76 alrededor de las 2 de la mañana rompen la puerta e ingresan a su casa armados Garbi, Musa, Bustamante y López,  lo golpean y amenazan de muerte, le preguntan por Bustos quien era su primo y compañero de trabajo,  y vivía con su familia al fondo de su casa. Al rato traen a Bustos todo ensangrentado,  golpeándolo y pateándolo delante de él,  mientras es vendado y tirado dentro de un falcón, escucha gritar a Bustos por última vez, y siente como lo tiran a su lado y no se mueve más durante todo el trayecto, “para mi ya estaba fallecido”.

Carmen Santiago Bustos, desaparecido

Al rato traen a Bustos todo ensangrentado,  golpeándolo y pateándolo delante de él,  mientras es vendado y tirado dentro de un falcón, escucha gritar a Bustos por última vez, y siente como lo tiran a su lado y no se mueve más durante todo el trayecto, “para mi ya estaba fallecido”.



Son llevados a la DIP donde jamás volvería a ver a su primo “ellos deben saber donde lo han llevado”. Allí es torturado durante todas las noches de su cautiverio  “me preguntaban por Álvarez”.  

Rafael Belindo Alvarez,
desaparecido



Es torturado durante todas las noches de su cautiverio  “me preguntaban por Álvarez”





Escucha a Salomón gritar “pregúntale a mi mama” siendo claramente torturado, durante seis días, cada vez gritaba con menos fuerza hasta que un día quedó en silencio total. Por esa fecha es trasladado, atado y vendado, con una persona que no se movía, sospecha que puede llegar haber sido Salomón. Escucha como cavaban, luego tiros.


Lito Salomón, desaparecido
Escucha gritar a Salomón gritar “pregúntale a mi mama” siendo claramente torturado, durante seis días, cada vez gritaba con menos fuerza hasta que un día quedó en silencio total.

Su cautiverio continuaría en la Escuela de Policías donde ve a Bustamante y Noly García, terminando en el Penal de Varones donde al preguntar por Bustos le dirían “Se ha escapado”.

Coincidiendo con anteriores testimonios afirma “Andaban con pelucas pero yo los reconocí a todos…me han arruinado la vida estos asesinos”  concluiría.




Bustamante amplía su declaración

Dibujo. Bustamante - Por Pablo Maldonado

“Viene cualquier persona y dice, homicidio, desapariciones” exclama Bustamante iniciando una nueva ampliación de su  declaración.

En el año `86, distintos ciudadanos hicieron expedientes en la comisión de DDHH de la cámara de diputados,  diciendo que Vásquez no hizo ninguna declaración allí, si lo hizo la esposa de Bustos que, según él, es diferente a la del testigo, a quien acusa de hacer esta declaración por venganza,  por haberle sacado unas ambulancias por hacer mal su trabajo al “Chino” (hijo de Vásquez) quien lo amenaza por esto “ya vas a cagar, me lo voy a cobrar”.  

Bustamante contradice su primera declaración donde no nombraba nunca al hijo de Vasquez y lo acusaba directamente a Vásquez de la amenaza.




Día 6

Día 6
17 de Mayo


A partir de 1975, los grupos de tareas secuestraron a niños y adolescentes de entre 13 y 17 años, algunos de los cuales continúan desaparecidos. En esta audiencia, también se conoció el funcionamiento de Santo Domingo como lugar de tortura de los detenidos en el batallón 141.

Recorte del diario "El Liberal"en donde se publica sobre la desaparición
de jóvenes de nuestra provincia. (Archivo IEM)

La historia de Ana María Mrad de Medina llegó  en la voz de la abogada Mabel Matheu de LLinás. En noviembre del 75 en las cercanías de la vieja terminal, Ana María es interceptada  en compañía de su amiga Graciela Lescano por el teniente coronel Carrasco y el cabo Pithod. Ellas tratan de escaparse corriendo en direcciones opuestas, pero son reducidas rápidamente. A Ana María la reduce Musa de una trompada y es trasladada al batallón 141, relata la abogada, donde es vista por Julio Dioniso Arias. En Santo domingo es torturada frente al doctor López Cooke, siendo enviada a un centro de detención en Tucumán. Su juez durante este proceso fue Liendo Roca. Ana María Mrad se encuentra hasta el día de la fecha desaparecida.



“Es difícil olvidar con los torturadores libres, viéndolos a diario impunemente por la calle”

Los acusados deberán responder ante la justicia por los delitos cometidos
durante aquella época. 

“El dolor sigue vigente después de tantos años, es difícil olvidar con los torturadores libres, viéndolos a diario impunemente por la calle” aseveró la siguiente testigo. Relató que en junio del 75, varios hombres de ropa oscura entraron a su casa revolviendo todo, llevándosela a ella y a su pareja.  “No sé si la intención era llevárselo a él, pero intervino”, dijo la mujer. Con la  misma violencia que entraron fueron sacados a la calle. “Considero que fue una violación desde el mismo momento que entraron a mi casa”, dijo. En el garage de una casa antigua la hicieron bajar “ se escuchaban llantos de mujeres”. Allí la hicieron ver detenidos reconociendo al profesor Touriño entre ellos, dos señores que en ese entonces eran jóvenes . “Querían que reconociera a jóvenes por fotos, buscaban a Magui Urtubey…me parece que no me reconocían ni a mí misma”. La mujer estaba embarazada y al avisar a los represores de su estado le respondieron que hablara sino la harían “parir a patadas”. Fue llevada a un sótano donde la torturaron.

Ya trasladada al penal de mujeres, pidió asistencia por tener pérdidas pero no recibió ninguna atención.

“Ustedes no se imaginan cuando  voy en el colectivo y sube ese tipo, él era uno de los que me apuntaba”

La testigo relató que las torturas no terminarían al recuperar su libertad ya que tuvo que soportar cruzarse con sus torturadores “Ustedes no se imaginan cuando  voy en el colectivo y sube ese tipo, él era uno de los que me apuntaba”, le dijo al tribunal.

La testigo se quebraría al ser consultada si durante su detención había sufrido algún tipo de violencia sexual “doctor que pregunta, yo tengo 3 hijos, que hago doctor, ellos no saben de tanto dolor”.



Descargo de Ramiro López



Ramiro López  pidió  declarar al retirarse la testigo. Había sido identificado por ella, como uno de sus torturadores en la DIP. El acusado niega conocerla y que ella haya estado detenida aclarando que nunca ejerció violencia sexual. “Los que tuvieron algún inconveniente conmigo en esa época saben que por allí no iba” dijo  aduciendo ser un hombre de moral,  preocupado en cuidar ahora, su buen nombre y el de su familia.




El siguiente testigo, un suboficial retirado del ejército, reconoció al militar Marchant como uno de sus  captores y aportó que su detención había sido dividida en dos lugares: en el batallón 141 donde pasaba las noches y el centro clandestino de Santo Domingo donde estaba por las mañanas y era torturado. “Sentía por los quejidos que había más gente”, afirmó. Ya en la cárcel de Resistencia es visitado por el doctor Liendo Roca que le toma declaración.

Batallón 141. De activa participación durante el Operativo Independencia
y en toda la actividad represiva en Santiago del Estero desde el año 1975.
En sus instalaciones permanecieron secuestrados, fueron torturados
y desaparecieron un número aún no precisado de ciudadanos víctimas
del accionar represivo de las Fuerzas Armadas.



Ejercicios de Combate del Batallón 141 en el
Puente Carretero. (Archivo IEM)




La noche de los lápices santiagueña: niños y adolescentes víctimas del terrorismo de estado

Los jóvenes menores de edad fueron víctimas de una cacería,
permanecieron incomunicados en la DIP, fueron atormentados,
y obligados a firmar declaraciones autoincriminatorias.
Las pruebas de "delito" o "armas subversivas" que usaron en contra de
los menores fueron posters, libros y revistas.

La represión hacia los adolescentes volvería a quedar de manifiesto en el juicio, con el testimonio de quien en aquella época tenía tan sólo 16 años.

“Tenía miedo, mucho miedo, sentía ruidos, corridas, gritos, ruidos de armas”

La testigo declaró que fue detenida en julio de 1975 junto con dos amigos en la Plaza Sarmiento, frente a la escuela Normal. Allí es capturada por un policía de apellido Andrada,  mientras que uno de sus compañeros logra huir corriendo en medio de los tiros. “Tenía miedo, mucho miedo, sentía ruidos, corridas, gritos, ruidos de armas”, relata. En un auto es trasladada a la DIP y golpeada reiteradamente. Ahi reconoce a Musa, Garbi y Barbieri y cuenta cómo Bustamante la interrogaba y le preguntaba por sus compañeros Autalán y Walter “bocha" Carreras, que fue el que se logró escapar. Desde allí la trasladan al penal de mujeres donde, luego de levantarle la incomunicación, es entregada a sus padres.  Ya en libertad, la echaron de la escuela a la que asistía como consecuencia de haber estado detenida. Relata que tuvo que continuar asistiendo a una escuela en Añatuya, que fue la única que quiso recibirla. Sin embargo, otra vez se le impide continuar con sus estudios y es expulsada nuevamente a pesar de ser una muy buena alumna.

Félix Daniel López Saracco
continúa desaparecido


Al volver a Santiago intuía que la estaban vigilando y que “algo iba a pasar”. Varios hechos se sucedieron confirmando su sospecha. Un llamado anónimo le dice que no deje salir a su hermana de solo 14 años porque algo malo iba a pasar; se entera del secuestro de una compañera llamada Silvia Gardela y finalmente, una madrugada recibe la llamada de la familia López Saracco preguntando por Félix Daniel, su novio, que había ido a comprar cigarrillos y no había vuelto. Felix Daniel nunca más volvería a aparecer.

La testigo cuenta que se encerró desde ese día en su casa hasta que la van a buscar en un operativo con gran despliegue. Después de ser torturada en la SIDE, la confinan en el penal de mujeres nuevamente con otras niñas de entre 16 y 17 años. “Las menores éramos cuatro - dice, nos pusieron a todas en celdas separadas."

“Luego de la tortura al caer la tarde sentía que mis brazos y mis piernas se separaban de mi cuerpo”

La testigo recuerda que la monja dorotea Aldina Bettoni era el único vínculo con sus padres . “Había tomado como algo especial la visita a nosotras. Era como la gotita dulce de nuestras vidas”. En cuanto al régimen carcelario, coincide con el resto de las detenidas que la vida era “de terror. Teníamos todo prohibido, no teníamos recreos, ni labores… al obtener  permiso para salir al aire libre, teníamos que caminar en círculo en un espacio de dos por dos”.

“Luego de la tortura al caer la tarde sentía que mis brazos y mis piernas se separaban de mi cuerpo”  dice la testigo.

“Todo los días llegaban mujeres en pésimas condiciones, peladas, con piojos, con andrajos. En Devoto no se podía ni leer”

Al poco tiempo es trasladada al penal de Devoto. “Todo los días llegaban mujeres en pésimas condiciones, peladas, con piojos, con andrajos. En Devoto no se podía ni leer”,  afirma.

Primavera 1978. Carta de una ex-presa política a otra.
La escritura era un medio para expresar el dolor
y darse fuerzas. (Archivo IEM)



Algunas cartas de familiares de las víctimas no pasaban
los controles militares.
El mecanismo totalmente arbitrario de la censura.



Recuperó su libertad el 1 de marzo del 78, luego de más de dos años de detención.
Al salir, logra terminar el 5 año, pero siguió sufriendo la marginación y la humillación social. Incluso, la persecución también haría que sacaran a su madre que se desempeñaba como rectora de una escuela para ser remplazada por la hermana de Musa Azar.

Demostrando la impunidad y perversión del accionar de los represores contó que un primito suyo de 13 años, llamado Julio Domínguez, fue secuestrado y mantenido en la DIP. Carlos Montoya, un compañero de escuela le había a su hermana que había conseguido un trabajito en la policía, “tenía que vigilar unas compañeritas y ya le dirían a quien”.