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Día 11 - Parte 2


Día 11
Parte 2

31 de mayo
Testimonio de dos Ex Agentes de la DIP

Sede de la DIP. Ubicada en Belgrano Sur 1162. (Archivo IEM)


Dos ex agentes de la DIP demostrarían por un lado, la memoria y por otro, el olvido. Uno daría detalles desde adentro, confirmaría los delitos sobre violencia sexual, torturas y brindaría más datos sobre el caso de Giribaldi y Kameneztky. El otro testimonio no aportaría grandes datos.


“Se ingresaba a los detenidos vendados, nosotros ya sabíamos que los torturarían cuando iban al sótano y prendían la radio”

Plano de la sede de la DIP cita en Belgrano Sur 1162.
(Archivo IEM)

En 1976 Delia Carreras trabajaba como agente del departamento de informaciones (DIP) en la oficina de prensa, era la encargada de marcar las actividades y noticias importantes, y de entregárselas a Musa Azar y Garbi a partir de esto se armaban los expedientes, y el personal de calle realizaba el seguimiento  de la persona que le habían asignado estos, que se trataba básicamente de registrar la actividad diaria de la persona perseguida. “Esa persona no sabia que era vigilada y controlada” afirma Carreras, y agrega que era frecuente la visita de jueces a la DIP, que con su apoyo brindaban un velo de legalidad.

Baudano


Los legajos de las personas vigiladas se conformaban por fotos, fecha de nacimiento, en fin toda la información correspondiente a esa persona. Carreras afirma que la “Sección Legajos” estaba integrada por Brao, Corbalán,  Salvatierra, Arias, Bustamante y Laitán aunque no era común en estos dos últimos ya que para esto estaba el otro personal,  agregó que Baudano era el Jefe de esta Sección y el habilitado de la DIP, el encargado de los pagos.


Carreras afirma que la “Sección Legajos” estaba integrada por Brao, Corbalán,  Salvatierra, Arias, Bustamante y Laitán aunque no era común en estos dos últimos ya que para esto estaba el otro personal,  agregó que Baudano era el Jefe de esta Sección


Carreras asevera que la DIP no era una comisaría, era un departamento por lo que no tendría que haber tenido detenidos. Detalla que estos no estaban en buenas condiciones, dormían en colchones en el piso en las diferentes habitaciones y en el sótano, siendo custodiados por el personal de guardia, a cargo de Corbalán, Bustamante y Ramiro López  se encontraban los detenidos de “más cuidado”. “El personal femenino era excluido de todo esto, se temía que dijéramos algo…nos decían que nos vayamos, cuando podía pasar algo que no se tenia que ver.” Musa, Garbi, Laitán, Salvatierra, Capella, Baudano,  también tenían trato con los detenidos.

Carreras asevera que la DIP no era una comisaría, era un departamento por lo que no tendría que haber tenido detenidos. Detalla que estos no estaban en buenas condiciones...



“¿Que sé de las torturas? Sé que se ingresaba a los detenidos vendados, nosotros ya sabíamos que iban a torturarlos cuando iban al sótano y prendían la radio” Nombra a Ramiro López, Musa y Bustamante como los que solían hacerlo.

“Entre comentarios sabíamos de violencia sexual”
Laitán es nombrado por la ex agente de la DIP como uno
de los que ejercía sobre las detenidas violencia sexual.
(Dibujo por Pablo Maldonado)

“Entre comentarios sabíamos de violencia sexual”, afirma que esto lo hacían Musa, Ramiro López, Juan Bustamante y Laitán. “Sabíamos que eso pasaba casi siempre, que ellos abusaban a las mujeres…casi siempre”.

Agregó sobre Mario y Cecilio “ellos generalmente estaban juntos, pero el día de la muerte de Cecilio, Mario no estaba allí”. No estaba el cuerpo, “el comentario es que fue tan golpeado que se les fue la mano” 

 Se acuerda de algunos detenidos, de Félix Saracco… “estaba en la DIP”, de Giribaldi “cuando lo trajeron estaba vendado, estaba en el sótano”. Agregó sobre Mario y Cecilio “ellos generalmente estaban juntos, pero el día de la muerte de Cecilio, Mario no estaba allí”. No estaba el cuerpo, “el comentario es que fue tan golpeado que se les fue la mano” siendo los responsables de esto Musa Azar y Ramiro López.





Carreras relata que el día en que matan a Cecilio Kamenetzky, había mucho movimiento, mucha gente y llamados.  “Cecilio estaba en el sótano” explica que ese día el personal femenino se retiró mas tarde de lo normal, se quedaron además Brao, Baudano, Corbalán, Ramiro López y Bustamante. Asegura que los tres últimos  habrían ido y vuelto antes que anochezca.  Al retirarse ella, había muchísimo nerviosismo, Musa y Garbi volvieron más tarde por los acontecimientos sucedidos, recuerda que se llamó a otros medios policiales por lo mismo. “Era imposible que se fugara, estaba en sótano y esposado” asevera. El lunes siguiente al regresar a la DIP Carreras encontraría un charco de sangre en el sótano.  

Según el testimonio de Carreras en el sótano estaban todas las cosas secuestradas en los allanamientos “libros, revistas, muebles”, dando cuenta así que es lo que se buscaba, reprimir la gestación de nuevas ideas y sueños de lo que la literatura era una clara herramienta, y aprovechar para hurtar, ya que entre los objetos secuestrados había muebles, cubiertos (como se detalla en otros testimonios), entre otras cosas.

Jorge D`amico


Delia Carreras había ingresado a trabajar con 18 años en el año 1974, estuvo hasta el `78, en ese tiempo asegura que “Casi siempre había personal militar”, pudo reconocer a D`amico, Correa Aldana “Generalmente los militares llegaban y estaban por horas en la oficina de Musa Azar”. Leopoldo Sánchez también era uno de ellos,  agrega que frecuente también la visita de jueces quienes iban alrededor de una vez por semana, y habló también de la presencia de curas.




Pudo reconocer a D`amico, Correa Aldana, entre otros, “Generalmente los militares llegaban y estaban por horas en la oficina de Musa Azar”. Leopoldo Sánchez también era uno de ellos...

Esquema del accionar de las Fuerzas Armadas y Policiales. En primer lugar, se procedía con la “detección del blanco”, término utilizado por las fuerzas para describir el proceso de investigación sobre una persona en particular considerada como un oponente al gobierno de turno. La información reunida sobre la persona era enviada en nuestra provincia a la sección de inteligencia 142, aquí se corroboraba toda la información acerca de la persona con las otras sedes.
En segundo lugar, la Sección de Inteligencia 142 recibía la información de cada sede sobre la persona, chequeaba la información y enviaba las órdenes de quien se encargaría de la persona, y que se haría con ella.
En tercer lugar, se procedía a la detención o secuestro de la persona, quien permanecía en un Centro Transitorio de Detención. Allí se daba paso al interrogatorio, el mismo incluía largas sesiones de torturas y maltratos. Una vez obtenida la información, se la enviaba a la comunidad Informativa.
La comunidad informativa procesaba toda la información recibida, y enviaba las órdenes sobre el destino del detenido/a, este podía ser puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, o de la Justicia Federal, o puesto en libertad, o trasladado a un Campo de Concentración, y en el peor de los casos se decidía la muerte y desaparición de la persona (destino final).





Carreras relata que Musa al personal femenino no le hacia saber mucho, que era una persona muy estricta y autoritaria, nunca dejaba de lado las persecuciones y asedio al personal femenino, y a las detenidas, en esto se le sumaban a Musa, Ramiro López y Bustamante. Ella tenía solo 18 años cuando es acosada por Musa que tenía, en ese entonces, más de 40 años.

Al ser consultada por los nombres del personal femenino restante de la DIP nombra a  Ana María Gómez, Liliana Gonzales, Susana Campos entre otras.

Siempre había detenidos, y pese al estado en que estaban nunca eran revisados por médicos, “la comida que ellos recibían era enviada por sus familiares” las recibía Ramiro López, Laitán y Bustamante.

Salvatierra

Recibe la visita de Salvatierra que le advierte: “Dice Musa que cuando vayas a declarar, nada has visto y nada sabes”


Carreras cuenta que antes de su primera declaración en el año 1998 recibe la visita de Salvatierra que le advierte: “Dice Musa que cuando vayas a declarar, nada has visto y nada sabes”. La impunidad seguía vigente y el grupo mostraba evidencias de seguir en funcionamiento. El silencio pactado como en aquellos años, “Salíamos de trabajar y nos teníamos que olvidar de lo que allí sucedía” diría Carreras.

Carreras asevera que solamente los mas allegados y el personal de guardia tenían trato con los detenidos “Ramiro, me parece que no tenía sentimientos, si tenía que destrozar o matar a alguien lo hacía, con esa satisfacción en su rostro… Garbi era igual, torturaba y sentía satisfacción por lo que hacia”.


López y Garbi

“Ramiro, me parece que no tenía sentimientos, si tenía que destrozar o matar a alguien lo hacía, con esa satisfacción en su rostro… Garbi era igual, torturaba y sentía satisfacción por lo que hacia”.

Laitán al principio era “Personal de calle”, después se lo veía en el Departamento “participaba también de las torturas”,  ella no estuvo presente en estas pero sabían de todas las cosas que realizaban “cuando se preparaban para la tortura se golpeaban  las manos, hacían gestos… como mentalizándose, poniéndose en estado, exaltándose.” Nombra entre los torturadores a Ramiro López, Bustamante, Corbalán, Laitán entre otros.

Carreras afirma que sabía que ocurrían traslados de detenidos a Tucumán, Salta y Catamarca, de los que se encargaban generalmente Ramiro López, Corbalán, Bustamante, Musa Azar, y recordó además que “a los que más los llevaban y traían eran a Cecilio y Giribaldi.”

Cecilio Kamenetzky y Mario Giribaldi, continúan desaparecidos.


Carreras afirma que sabía que ocurrían traslados de detenidos a Tucumán, Salta y Catamarca,  de los que se encargaban generalmente Ramiro López, Corbalán, Bustamante, Musa Azar, y recordó además que “a los que más los llevaban y traían eran a Cecilio y Giribaldi.”

Al ser consultada, comenta que había comentarios de un centro clandestino en la Dársena.
“Después del `76 no hubo muchos cambios, mis jefes eran los mismos, no eran tan fuertes como en el 75 pero seguían como jefes”.

En la sala, ante el testimonio de Carreras los imputados se muestran molestos e indignados. López, Garbi y Bustamante piden ampliar sus declaratorias, solicitando el ultimo un carreo con la testigo, solicitud  que es rechazada por el tribunal.


De izq. a derecha: López, D`amico y Laitán.


Garbi a través de su abogada defensora le pregunta a Carreras “¿Si a su hermano Walter Carreras le habían ofrecido trabajo en la SIDE como personal de calle?” a lo que la testigo responde que “Desconoce”.

El Tribunal resuelve seguir con el posterior testigo, y si queda tiempo hacer lugar a las ampliaciones, cosa que no sucederá, quedando estas para la siguiente audiencia.


“Cuando había algo extraño nos hacían cerrar la puerta y prender la radio a todo volumen”


Otro ex Agente de la DIP vendría a brindar testimonio, se trata de Mario Alfredo Arias quien en el año `76 trabajaba en el Departamento de Informaciones, más precisamente en la “Oficina de Legajos” y recibía órdenes de Baudano.  Siendo su horario de trabajo de 14 a 22 horas.

Arias recuerda que Musa le dice una vez al finalizar su horario de trabajo: “Mirá negro no te retires, ocúpate de la guardia con Ledesma. Obei, Corbalán y Ramiro López se van a ocupar de los detenidos.”
Musa Azar

Arias recuerda que Musa le dice una vez al finalizar su horario de trabajo: “Mirá negro no te retires, ocúpate de la guardia con Ledesma. Obei, Corbalán y Ramiro López se van a ocupar de los detenidos.” Por lo que se tiene que quedar. Esa noche cuando Ramiro López y los otros salen a comer, escucha a Ledesma que se va para el fondo diciendo: “Yo voy a jugar con los changos” lo decía por los detenidos. Cuando el grupo que estaba cenando regresa y antes de que Ledesma vuelva escucha una “terrible balacera… pienso que estaban copando la dependencia.” Asegura que en ese instante Ledesma estaba volviendo y lo ve tirarse al piso, escucha ladridos de perros, llaman al comando radioeléctrico y él sale corriendo, enseguida  la dependencia estaba rodeada. Militares, Jueces y los jefes se hicieron presentes (Musa y Garbi) y hasta  el Ministro de Gobierno.

Arias relata que la noche del asesinato de Cecilio enseguida militares, Jueces, sus jefes se hicieron presentes (Musa y Garbi) y hasta  el Ministro de Gobierno.


Al ser consultado sobre la identidad de los detenidos aduce que eran Galloso, Bellido y Herrera,  y asegura desconocer la existencia de otros detenidos “para mi ellos eran los detenidos”. Según Arias “andaban allí, andaban libres” dice también no haber visto detenidos esposados o vendados. Agrega que el  sótano permanecía cerrado, y que solo tenían acceso a él, los jefes. Dice no saber si le hicieron test químicos a Ramiro López y Corbalán, y desconocer otros detenidos, por lo que le proceden a leer una anterior declaración suya en la que se contradice de esto, ya que en la misma declara que criminalística le hizo un test de parafina a Ramiro López y Corbalán, y en la que nombra además a Giribaldi y Kameneztky, de manera que su declaración actual se contradecía gravemente con su declaración anterior.   

Al ser consultado, Arias dice que Kameneztky y Giribaldi se podrían haber intentado fugar “Habían formado una guardia conmigo y Ledesma… era posible una fuga… yo no tenia arma”

A través de su abogado defensor Musa le pregunta si Walter Carreras trabajaba en la DIP, a lo que el testigo contesta que “cree que si, pero como contratado.”

Otra vez Musa a través de su abogado le pregunta: si Marozzi tenía algo que ver con Walter Carreras, el testigo dice desconocer.

Consultado sobre quien trabajaba con él en legajos diría: Baudano, Rodríguez, Arce, la chica Gonzales, Delia Carreras que estaba en prensa

Consultado sobre quien trabajaba con él en legajos diría: Baudano, Rodríguez, Arce, la chica Gonzales, Delia Carreras que estaba en prensa, y agrega que sobre Laitán no sabía, podía ser personal de calle, como Bustamante.

Antes de finalizar su testimonio, y no siendo del todo concordante con su testimonio, Arias dice “cuando había algo extraño nos hacían cerrar la puerta y prender la radio a todo volumen”… ¿Que era lo extraño?… ¿que ruidos tenia que ocultar el volumen alto de esa radio?...

Por falta de tiempo, concluye la jornada, dejando para la audiencia siguiente dos testigos, y los pedidos de ampliación.

Día 10 - Parte 2


Día 10 (Parte 2)

30 de mayo



Los presentes habían sentido como propias cada una de las palabras de Ana Giribaldi,  quien durante el juicio por el asesinato de Cecilio Kamenetzky, había podido reconstruir la historia de su padre…Su propia historia. Los testimonios día a día permiten escribir, con las voces de los testigos, la historia vivida por jóvenes con ansias de cambiar el mundo, buscando, como diría Ana Giribaldi, un país más justo con igualdad para todos. 



"Realmente pensé que no saldría con vida de ese lugar”

Dibujo. Testimonio de Cristina Torres (de espaldas).
Por Pablo Maldonado. 

Ahondado como pocos, sin dejar nada de lado, seguiría el siguiente testimonio completando con sus  aportes el terror vivido en la DIP,  hasta donde podían llegar con las torturas, los dos aparatos represivos, complicidad judicial y el protagonismo de los funcionarios de estado en el abuso y sometimiento tanto de presas políticas como comunes.

“Soy una ex presa política de la dictadura, soy victima y mi único interés es que se haga justicia y que se conozca la verdad”  diría Cristina Mercedes Torres detenida el 30 de enero de 1975 a los 22 años.

“Estaba embarazada, estaba casada, con muchos planes de vivir muchos años en paz”
Militaba en el PRT y adhería con el PRT, su papá militaba con López Bustos sus hermanos eran peronistas “todos trabajábamos y todos estudiábamos”.

Musa Azar,
en la Escuela de
Policías.
(Foto: Archivo
del IEM)
Musa termina encañonando a su madre logrando así sacarla por la fuerza y meterla a un auto

En  la mañana del 30 de enero notó el seguimiento que le hacía un hombre (Andrada).
En forma de asalto,  ingresaron a su domicilio con suma prepotencia y violencia, Musa, Ramiro López, Garbi, Sánchez y Marino quien le diría a su madre “Señora cuando viene la policía cuide sus cosas”. La sorpresa fue tal que la encuentran en la ducha, sus padres intervinieron para defenderla por lo que Musa termina encañonando a su madre logrando así sacarla por la fuerza y meterla a un auto  “a partir de que entré en ese vehículo comenzaron a insultarme y amenazarme” fue llevada así a la DIP.

“A partir de que entré la violencia y la tortura fue permanente” diría Cristina sobre su tormentoso paso por la DIP, los represores le hicieron lo que ellos denominaban como “el tratamiento de ablande” ahogándola en una bañera continuamente hasta que se desvanecía. Garbi, Musa y Ramiro López la tironeaban de los pezones, la quemaban con colillas de  cigarrillos. Logra ver a más gente joven custodiada por muchas personas de civil “tuve la sensación de que nada bueno me esperaba”, la radio muy fuerte no podía tapar los sonidos de gritos, gemidos, que también se sentían desde el baño, en donde sometían a “submarino” a los detenidos.

Le hicieron lo que ellos denominaban como “el tratamiento de ablande” ahogándola en una bañera continuamente hasta que se desvanecía. Garbi, Musa y Ramiro López la tironeaban de los pezones, la quemaban con colillas de cigarrillos.

"Nocturno", Escultura de Alicia Vidal


En la Escuela de Policía le hacen escuchar como torturaban a una persona mientras la interrogaban le decían “esperá, ya te va a tocar”.

Producto de las torturas recibidas “esa noche perdí mi embarazo, que era muy esperado, muy deseado por la pareja” 

De regreso a la DIP y producto de las torturas recibidas, sufre una hemorragia, pide asistencia que llega después de una hora con una simple medicación, “esa noche perdí mi embarazo, que era muy esperado, muy deseado por la pareja” 

(Dibujo del Archivo del IEM)

“En la tortura era impresionante como actuaban ellos, como jadeaban”
Llega a escuchar “Millioni se va, se va, no reacciona” a lo que Musa respondió “Llévenlo al regional y que lo ingresen como un bañista que se ahogó.” “Eso me asustó mucho, pensé que lo mismo me podía pasar a mi, realmente pensé que no saldría con vida de ese lugar”.

El juez federal Grand en la DIP la increpa diciéndole “tenéme confianza y decíme todo lo que pasa"...Y la hace firmar una declaración bajo amenaza.

Los oficiales de justicia se hacen presentes, el juez federal Grand en la DIP la increpa diciéndole “tenéme confianza y decíme todo lo que pasa”, la testigo lo volvería a ver en el Juzgado Federal en donde le tomarìa declaración en presencia de sus torturadores Musa y Garbi. La hacen firmar una declaración bajo amenaza de quedar incomunicada, y donde entre otras cosas, certificaba la presencia de su abogado defensor, quien se encontraba en realidad en el cuarto contiguo, ella pudo escuchar los gritos y las quejas de su abogado defensor Bergotini al cual no dejaban ingresar.

Era el año ´75 todavía en democracia, Carlos Juárez era el gobernador, Nina estaba en el Ministerio de Desarrollo Social, y Robín Zaieck era el Ministro de Gobierno, sus padres en su desesperación recurrieron a ellos haciéndoles llegar sus pedidos y clemencia.

Robin Zaiek

Zaieck pide verla, la desnuda y pellizca, se burlaba de los pedidos de su padre “Está abusando de mi tiempo y no merece consideración” le decía 

Es trasladada al Penal de Mujeres, y sometida a una celda de aislamiento durante veinte días, una vez que sale de la misma, Zaieck pide verla, la desnuda y pellizca, se burlaba de los pedidos de su padre “Está abusando de mi tiempo y no merece consideración” le decía Zaiek. Era frecuente que retiraran adolescentes que estaban detenidas por contravención y eran llevadas a fiestas particulares de las que volvían en un estado lamentable, eran retiradas por el mismo grupo de tareas que trasladaba a las presas políticas.

Era frecuente que retiraran adolescentes que estaban detenidas por contravención y eran llevadas a fiestas particulares de las que volvían en un estado lamentable, eran retiradas por el mismo grupo de tareas que trasladaba a las presas políticas.

Su abogado el Dr. Bergotini desiste de defenderla porque su familia había recibido amenazas, y lo sucede el Dr. Lescano,  al cual le comenta de la situación de estas adolescentes que eran retiradas para ser llevadas a fiestas particulares. El Dr. Lescano le mostró su repudio total ante semejante acto de injusticia, y decidió tomar la defensa de una de esas jóvenes, logrando su posterior liberación.

Marta Cejas era miembro de la SIDE
(Foto: Diario El Liberal)


A fines del `75 ingresa una comisión militar al penal informando que a partir de esa fecha se hacían cargo de las presas políticas. Se recrudece el régimen carcelario, incomunicación total (se clausuran las ventanas), no las dejan estudiar, les prohíben el ingreso de ropa y comida, algo normal hasta ese fecha, cambia también el trato del personal del penal, “nos mandaban al calabozo por cualquier motivo”- diría Cristina en su testimonio, quien pudo sentir el ensañamiento manifestado especialmente por Marta Cejas, Marta Castillo y Marta Villalba, la primera de ella era también miembro de la SIDE, y las otras dos se dedicaban a acosar a las menores que estaban detenidas,“Llegaban al extremo de pedir que nos bajemos la ropa interior cuando necesitábamos paños íntimos”.

A partir del `76 el rol de Marta Cejas pasó a ser..el de impedir que las presas políticas se comuniquen con las guardia cárceles que se habían mostrado “más humanas” con ellas.

A partir del `76 el rol de Marta Cejas pasó a ser por un lado, el de impedir que las presas políticas se comuniquen con las guardia cárceles que se habían mostrado “más humanas”, por esto a una de ellas, de apellido Lescano llegaron a despedirla. Y por otra parte Cejas se encargaba de impedir que las presas políticas se comuniquen con las presas comunes.

“Conversábamos con otras detenidas de desaparecidos y de campos de concentración, me parecía que estaban fabulando”.

Extracto de escritos de ex presa política
(Archivo IEM)

"...Teníamos que atarnos la ropa para que no se nos caiga, a la noche a veces no podíamos dormir del hambre”

Al llegar el golpe de Estado del `76 la situación en la cárcel era cada vez peor. Producto de la mala alimentación y las condiciones a las que era sometida, su físico cambia radicalmente “entré con 52 kilos, y un año después pesaba 43 kilos, teníamos que atarnos la ropa para que no se nos caiga, a la noche a veces no podíamos dormir del hambre”. La escasa comida que les daban era desastrosa, “una competencia que hacíamos era quien contaba más bichos en la jarra de la mazamorra.” Las necesidades de sobrevivir les hacía superar todo esto.

La hermana Aldina falleció el 23 de Abril de este
año en Italia."...Fue sostén, puente entre la vida
y el encierro, plantando el sentido
de seres humanos que nos querían
arrebatar"
palabras de ex presas políticas en
su homenaje
(Fuente: asociacion-memoriaverdadjusticia.blogspot.com.ar)

“La hermana Aldina tenía para con nosotras toda la buena disposición, nos hacía sentir más liviana la vida, de lo que realmente era”.  Para poder verlas, la hermana Aldina era sometida a requisas vejatorias y se le pedía que no trasmitiera información de las presas a los familiares, pedido que ella pasaba por alto.

Como contraparte del buen accionar de la Hermana Aldina se encontraba el accionar del cura Marozzi, quien  parecía respetar mas su rol de capellán del ejército que el de sacerdote “Vos lo que tenes que hacer es colaborar, decir que hacen acá,  que hacen tus compañeras” les solía decir. Como este accionar era reiterado en él, las detenidas terminan desistiendo de sus visitas.

“Las amenazas eran frecuentes, y venían siempre trasmitidas por alguien que estaba en un estado muy deplorable”.

En Agosto de 1976 Marta Cejas le dice que Badesich la mandaba a llamar, recordando las amenazas  desconfía de lo que esta le dice,  entonces es llevada a la fuerza por “las tres Martas” quienes la introducen en una habitación muy pequeña, desesperada empieza a gritar, pidiendo hablar con algún juez. Badesich se presenta y le comunica que iba a ser trasladada a la DIP para unas preguntas, a lo que Cristina contesta “¡No voy a ir a un lugar donde me han torturado, donde torturan hasta la muerte!”, le hacen hablar con el Juez Federal Santiago Olmedo, quien le reafirma lo dicho por Badesich. Dos personas la fuerzan al traslado. Desesperada muerde a la Directora del Penal y grita su nombre “¡Soy Cristina Torres me secuestran del penal y me llevan para matar!”. Muchos años después supo que un guardia la escuchó, y dio aviso a su familia.

(Dibujo, Archivo del IEM)

“¡No voy a ir a un lugar donde me han torturado, donde torturan hasta la muerte!...y grita su nombre “¡Soy Cristina Torres me secuestran del penal y me llevan para matar!”



La situación en la DIP era muchísimo peor, la introducen de los pelos en una oficina en la que se encontraba Musa, quien le dijo “No quieres colaborar, te has burlado… ahora vas a ver…” y la picaneaban, “ahora te vamos a mostrar lo que te va a pasar por hacerte la pícara”, en ese momento lo traen a Mario Giribaldi en un estado lamentable, “de solo verlo era pensar en esto voy a ser convertida”…

Marzo de 1977. Musa Azar
(Foto: Archivo Fotográfico
del Instituto Espacio de la
Memoria)

Musa le dice “No quieres colaborar, te has burlado… ahora vas a ver…” y la picaneaban, “ahora te vamos a mostrar lo que te va a pasar por hacerte la pícara”

La llevan al sótano, la atan de pies y manos a un camastro desnuda dejándola ahí sin agua ni comida, durante una de las noches mas frías de la historia de Santiago.

Cristina logra escuchar la voz de Musa que le dice a alguien que anote, y recibe picana en todo el cuerpo “todo al mismo tiempo con una velocidad y ferocidad”…Ella no sabia lo que querían, se desvanecía cada tanto, estuvo así durante tres días seguidos, Musa le decía  “ya vas a ver cuando lleguen los militares lo que te van a hacer” en esos momentos prefería morir. Musa daba a entender que conocía los movimientos de su familia porque le decía “Están en manos nuestras, todo sabemos y todo podemos hacer”.

“No sé si me morí y volví”


Escultura "La parilla" de Alicia Vidal.

Un interrogatorio mucho mas severo ocurriría con la presencia de una comitiva militar, las sesiones de picana eran mas intensas, podía escuchar como los militares le dictaban las preguntas a Musa, hasta que no pudo soportar más tantos tormentos y se desmayó. Cuando despierta la estaban violando “no sé si me morí y volví”.

Al día siguiente la sacaron de ese lugar porque tenían que poner a otra persona, no podía caminar… “El solo hecho de sacarme de ese sótano me dio una sensación de alivio...El penal era en ese momento una bocanada de aire fresco con respecto a la situación que vivíamos ahí”.

Mario A. Giribaldi

Le dijo Mario Giribaldi a Cristina: “Yo quiero darte un mensaje, si vuelves al penal y sobrevives, decile a mi hija que la quiero mucho que es la única luz que tengo en este infierno, y que le pido perdón por lo que va a tener que pasar”.



Grande es su sorpresa cuando reconoce una voz que le habla, era Mario Giribaldi quien la despierta una noche para darle un mensaje: “Yo quiero darte un mensaje, si vuelves al penal y sobrevives, decile a mi hija que la quiero mucho que es la única luz que tengo en este infierno, y que le pido perdón por lo que va a tener que pasar”. Son interrumpidos por un guardia que los había escuchado hablar, y los golpea.

“La tortura era ejercida en todas sus formas en la DIP,  buscaban quebrarte usando para esto todas las herramientas posibles.” Recuerda escuchar a Musa que ordena “A estos tres los preparan y se los llevan  ahora”... La atan y la suben a un camión diciendole: “Detrás del Cerro de Guasayán nadie se va a enterar nunca.”  La terminan bajando del vehículo y le dicen que como su familia había estado jodiendo por todos lados por ahora no la iban a trasladar.

La llevan ante Musa Azar, quien le dice que se había salvado porque había intervenido la iglesia y familiares, pero advirtiéndole “Ni se te ocurra decir lo que has visto sino te mato con mis propias manos y ahora arréglate esa ropa que vas a volver al penal.”

De regreso al Penal, “Mi terror era la violación no sabia si me iba a contagiar de alguna enfermedad, o si me había quedado embarazada, no podía hablar del hecho.”
Le cuenta a Badesich todo lo vivido, y éste solo se mostraba alarmado por la violación, sobre lo que promete investigar, cosa que no sucede jamás.


Por error es trasladada al Juzgado Federal, creían que ella era Fornes,  una vez allí ve al Juez Federal Santiago Olmedo, al que le cuenta de su situación, Olmedo le pide que la espere en su despacho, pero nunca sería recibida por él.

Escultura "El Vuelo" de Alicia Vidal


Ni bien sube al avión la tiran de los pelos y la arrojan sobre lo que sintió como cuerpos “pero no se movían”… 

“Cuando nos dijeron  prepárense para el traslado pero no lleven ropa, creímos que era de esos traslados de los que no se volvía”. Esto produjo pánico en todas las detenidas. Esta vez el traslado sería en avión, ni bien sube al avión la tiran de los pelos y la arrojan sobre lo que sintió como cuerpos “pero no se movían”… en el transcurso del vuelo sufren infinidad de golpes, las amenazan con tirarlas al rio, recuerda sentir en, al menos dos oportunidades, que habrían la puerta. Por dos presas chaqueñas que venían de Tucumán se entera que en el mismo vuelo venían otras mujeres que nunca llegaron.

Desde la cárcel de Devoto le escribía cartas al Juez Santiago Olmedo, en las que le reclamaba su libertad, pero nunca recibió respuesta del Juez. Hasta que aparecería mucho  después para comunicarle su sentencia, la cual ya se encontraba cumplida.

le escribía cartas al Juez Santiago Olmedo, en las que le reclamaba su libertad, pero nunca recibió respuesta del Juez.

En 1981 Cristina Torres salió de la cárcel de Devoto bajo libertad vigilada. Recién entonces pudo reencontrarse con su familia a quienes no había visto desde su detención.

1981. Dibujo de ex presa política. (Archivo del IEM)


Durante el tiempo que Cristina estuvo detenida su familia sufrió también la persecución, su madre fue despedida de su trabajo; su hermana, que era presidenta del centro de estudiantes de Ciencias Económicas de la Universidad Católica, fue detenida en dos ocasiones en la DIP, por estar en la “lista negra” no la dejan entrar a la facultad; a su hermano lo echaron de la Fábrica de Carbón Activado (FACA), de donde se sabe que quemaron cuerpos de desaparecidos. Su papá fue obligado a jubilarse, solo se pudieron mantener gracias a la ayuda de familiares y amigos.

En su caso en particular la persecución no terminó cuando recuperó su libertad,  ya que al estar bajo el régimen de libertad vigilada se veía obligada a asistir a la DIP para firmar semanalmente. Esto le hacía revivir todos los tormentos padecidos en el centro clandestino. Era seguida en la calle. Intentó volver a estudiar Sociología en dos oportunidades, pero sospechosamente sus expedientes se pierden. La primera vez fue a finales del `80, y la segunda ya en los noventa, los torturadores en ese entonces ocupaban cargos públicos, Musa era Director de Informaciones y D`amico era Secretario de Seguridad de un gobierno democrático, el de Carlos Juárez.

Luego de un duro pero valiente testimonio, Cristina le diría al Superior Tribunal:
“Este día es muy importante, poder decir personalmente lo que nos ha pasado, poder decir lo que ellos quisieron que no se sepa, y decir por el dolor de nuestros familiares… Confío en la sabiduría del Tribunal para que se haga justicia y estas situaciones no vuelvan a pasar”.