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Día 11 - Parte 1

Día 11
Parte 1

31 de mayo


Los acusados (Foto: Diario El Liberal)

Con clima tenso empieza la jornada, producto de los acontecimientos ocurridos en la última audiencia el tribunal resuelve, que el público evite manifestaciones o exclamaciones durante el transcurso de las audiencias y de incumplirse esto se procederá a desalojar la sala. Que estando presente los testigos solo se puede hacer preguntas, y que los abogados tienen que pedir la palabra para hablar.

A su vez el Tribunal dispone la inspección íntegra del Batallón 141, con los planos de esa época del lugar, reservándose fecha y modalidad para la semana que viene.

Luego de gran revuelo de los imputados y abogados defensores, quienes por primera vez salieron todos de la sala para concordar estrategias. El tribunal resuelve sobre los ficheros mencionados en la audiencia anterior por la testigo Susana Habra,  no hacer a lugar a la incorporación de todos estos, e incorporar solo los de la familia Habra, previa inspección que constate que no sufrieron modificaciones en fechas cercanas. Después de todo esto se comenzó con los testimonios.



...Yo también soy una voz de Mario, una voz de cada uno de los desaparecidos"


Mario Giribaldi, desaparecido.
(Archivo IEM)

Jurando por su honor comenzaría su testimonio Carmen Morales. En la fría madrugada del 13 de junio de 1975 la despierta el ruido de golpes muy fuertes en su casa, ubicada en Mendoza 445,  le preguntan si allí vivía “Perica (su sobrenombre) Morales”, asustada porque eran un montón de hombres, algunos de ellos armados, con armas largas y cortas, quiere cerrar la puerta y se lo impiden, la atropellan y golpean y la llevan de los cabellos al dormitorio. Ahí estaba Aníbal Cortés, su pareja en ese momento, y su beba de un año y cinco meses, Clarisa Noelia. Aníbal Cortés dormía porque había tenido un ataque epiléptico a la noche, y estaba bajo los efectos de la medicación, lo levantan a los golpes, rompen todo y sin ninguna orden le requisan la casa.  “Mi bebé comenzó a llorar asustada”  no la dejaban arroparla ni hacerle la leche. Eran nueve o diez personas, reconoce entre estas a Bustamante, Garbi, Ramiro López, Ponce, Brao y Roberto Díaz… Ella seguía pidiendo explicaciones y nadie se las daba.

Eran nueve o diez personas, reconoce entre estas a Bustamante, Garbi, Ramiro López, Ponce, Brao y Roberto Díaz… Ella seguía pidiendo explicaciones y nadie se las daba.
De izq. a der.: Bustamante, Garbi, López, el prófugo Roberto Díaz (arriba),
y Brao (abajo).


Carmen, adolescente. Son pocas
las fotos de antes de su secuestro que
pudieron recuperar. Porque los
represores rompieron todo.



Sacaban y tiraban todo de los roperos, van hacia el patio, y había un perro, que era del vecino, que les comenzó a ladrar, y los quiso atacar, entonces, uno de ellos sacó una pistola, e hizo un tiro al aire, y le dice que si no hacía que se vaya el perro, lo iba a matar…el perro siguió defendiéndola pero ella lo corrió para que no lo mataran….eso alertó a los vecinos, que prendieron la luz del patio.
 “Nos sacaron en dos autos por separados, yo iba con tres personas en el mio eran en total unos tres autos.”

“En esa casa retumbaba todo, se escuchaba todo tipo de ruidos, de gritos”

Estaba amaneciendo cuando la trasladan a la DIP, al entrar pasa por distintas oficinas, había varias personas (hombres y mujeres) trabajando que veían claramente como y en que estado traían a los detenidos.  “En esa casa retumbaba todo, se escuchaba todo tipo de ruidos, de gritos”

Carmen Morales junto
a su bebé.
(Archivo IEM)

“Yo lo único que buscaba era calmar a mi bebé” - relata Carmen. 

En la oficina de Musa “Yo lo único que buscaba era calmar a mi bebé” - relata Carmen. Entraban y salían personas de esa oficina, pudo reconocer a Marino, Laitán, Roberto Díaz y el sumariante de apellido Andrada, quien viendo los golpes que recibía y el estado en que estaba, pretendía tomar una declaración.

Le sacan la bebé, ella pensaba que se la iban a llevar, pero no, la tenia un rato Garbi, luego se la pasaba a Bustamante, que hacía como si jugara con ella. Todo esto delante de Carmen.

Ramiro López la interroga sobre sus actividades estudiantiles, y mientras le daba golpes secos que la dejaban aturdida, en ocasiones se iba y la dejaba sola con un arma arriba de la mesa.

Juan Bustamante, en 1977.
(Archivo IEM)





“Juan Bustamante le ponía el arma en la sien a mi bebita eso lo hizo varias veces…el llanto de mi bebé nunca se va, pero gracias a ese llanto estoy aquí ahora”


“Juan Bustamante le ponía el arma en la sien a mi bebita eso lo hizo varias veces… la impotencia de una madre en ese momento, de no poder hacer nada es muy grande, es el dolor que uno carga… el llanto de mi bebé nunca se va, pero gracias a ese llanto estoy aquí ahora”

Es trasladada al penal junto con su bebé, las encierran en un calabozo lleno de ratas, en el que había solo un colchón, Carmen se mantuvo de pie con la bebé en sus brazos hasta el otro día.

López Veloso

“Él - Ramiro López- se frotaba detrás mio, tenia un orgasmo, lo escuchaba, escuchaba su aliento, lo escuchaba.”

Durante los interrogatorios Ramiro López la desmaya de tantos golpes que le da, la golpeaba reiteradas veces en la parte de atrás de la cabeza, la manoseaba “él se frotaba detrás mio, tenia un orgasmo, lo escuchaba, escuchaba su aliento, lo escuchaba.”

No era la única con un hijo en el penal, una noche cuando volvía de la DIP ve a Gladys Loys con su bebé. Carmen relata que recién pudo sentir tranquilidad cuando su papá y suegro retiraron a su bebé del Penal.

Al momento de ser detenida, Carmen teína un tumor, por lo que su mamá y hermano acudían a la SIDE para acercarle los remedios, “Mi mamá entró a la SIDE una vez y empezó a gritarle (a Ramiro López): ¡Vos sos! ¡Vos le estas haciendo algo a mi hija!”. Carmen nunca recibió los remedios.

Carta de Carmen a su madre, estando detenida.
(Archivo IEM)


Al momento de ser detenida, Carmen teína un tumor, por lo que su mamá y hermano acudían a la SIDE para acercarle los remedios, fueron recibidos por Ramiro López,  “Mi mamá entró a la SIDE una vez y empezó a gritarle: Vos sos, vos le estas haciendo algo a mi hija.” Carmen nunca recibió los remedios. Así siguió, con sangrado y dolores muy fuertes. Estando allí le hicieron ver como torturaban a Humberto Santillán a quien aplicaban la técnica del submarino en el baño. Ella también había sido victima de estos atropellos, una vez al pedir ir al baño, y como su custodio no salía del mismo, se hace sus necesidades encima.

Se habían presentado todos los funcionarios judiciales en la misma SIDE: Grand,  Liendo Roca, López (secretario) y Sogga, y al lado de Musa,  Guido Andrada y Baudano.
La complicidad de los Jueces.
(Flyer del Instituto Espacio de la Memoria)


La llevan nuevamente a la oficina de Musa, había gente que no conocía, después se entera de la constitución de aquel tribunal, se habían presentado todos los funcionarios judiciales en la misma SIDE: Grand, Liendo Roca, López (secretario) y Sogga, y al lado de Musa,  Guido Andrada y Baudano.  Quienes presenciaban todo,  mientras ella recibía todo tipo de golpes y torturas, en esas circunstancias no tiene idea que es lo que la hacen firmar. Una total connivencia entre el aparato judicial y los torturadores. Lo único que le preguntan es por un libro que sacaron de su casa, y que había comprado en una librería.

“Todas las personas que estaban en esa casa sabían, conocían, en esa casa se escuchaba todo”.

SIDE (Archivo IEM)


En el penal recuerda que Gladys Loys se encontraba encerrada en una “piecita chica” con su hijo, quien todas las noches lloraba. En Octubre de 1975 entran los militares con una violenta requisa les sacan todo sin decir nada, cierran las ventanas del Penal, quedan totalmente aisladas en condiciones extremas. La comida era solo agua hervida con grasa, alguna verdura y un hueso, pero “muy nutritiva” según los dichos del doctor del Penal Oscar Banco. Presión baja, bolo fecal, anemia,  granitos en los dedos, por falta de proteínas “nuestro cuerpo nos sacaba lo poco que teníamos”, eran las consecuencias de semejante alimentación.

Marozzi era Capellán del Ejército.
(Foto: Archivo IEM)

Marozzi le comunicaría que su familia estaba muy preocupada, y le “aconsejaba” que dijese todo para poder salir en libertad, y que Dios la perdone. Supo por su hermano después que nunca hablaron con el cura. De Badesich recuerda que le decía “bonitilla” y agrega “su trato era rebajarnos siempre, era acoso, me daba asco”.


Al volver Cristina de la DIP estaba en un estado lamentable “recordarlo aún duele, duele por que estas escorias están teniendo un juicio digno que nosotras no hemos tenido, duele por cada uno de nosotros que ha sido arrebatado, por cada niño, por cada familiar secuestrado”.



Cuando se llevan a Cristina Torres del Penal escucha su grito, “era un grito de terror, desgarrante, en ese momento estaba Marta Cejas, nos quedamos mal angustiadas”. Al volver Cristina de la DIP estaba en un estado lamentable “recordarlo aún duele, duele por que estas escorias están teniendo un juicio digno que nosotras no hemos tenido, duele por cada uno de nosotros que ha sido arrebatado, por cada niño, por cada familiar secuestrado”.

“Ella tuvo el coraje, la valentía de avisar que había sido violada… hasta el día de hoy no me entra en la cabeza que tipo de seres humanos torturan, hacen perder bebés… y violan, no hay respuestas”. No solo Cristina Torres perdió un embarazo por las torturas de las que fue victima, también la esposa de Rizzo Patrón.

En Julio del ´76 se escuchaba el llanto de un bebé que era de la señora de More, era escucharlo durante dos o tres meses “A esos bebés hay que ponerle las voces que no han tenido”.

Mario Giribaldi. (Archivo IEM)

Al volver a la SIDE,  escucha una voz  que tarareando una canción, era Mario Giribaldi, sin uñas, sin cejas , sin cabellos “no era un ser humano” 

La madrugada del 15 o 16 de Agosto Ramiro López y Bustamante la llevan a la DIP primero, y luego al Juzgado donde Liendo Roca la quiere someter a un careo, al volver a la SIDE,  escucha una voz  que tarareando una canción, era Mario Giribaldi, sin uñas, sin cejas , sin cabellos “no era un ser humano” Carmen conocía a Mario de las asambleas, y recuerda que los guardias de la DIP se burlaban de él,  lo empujaban, no era ropa lo que tenia Mario eran pedazos de ropa,  lo habían degradado, era como un juguete para ellos. “Él tampoco tiene voz, yo también soy una voz de Mario, una voz de cada uno de los desaparecidos”. En la DIP ve a otra persona, la llevaban sujeta por los brazos, entre dos, y después al volver a la cárcel supo que era Cecilio kamenetzky, quien estaba muy mal físicamente.

Una noche de mucho frío, de esos dos días que estuvo en el SIDE, la ponen en el patio externo, cerca del sótano, escuchó gritos, llantos, música fuerte y lamentos toda la noche.

A la cárcel de Devoto se llevan a un grupo de  presas mayores y a las menores, “nos tiran en un avión sobre unos cuerpos, yo siento que eran unos cuerpos que estaban como envueltos en una tela, pero eran unos cuerpos”.  Los guardias se sentaban arriba de ellas y mientras las golpeaban, y amenazaban con tirarlas al río “No se si no tiraron a alguien, demoró un tiempo la puerta abierta”. El viaje fue muy largo, iban de un lado a otro, mientras las torturas seguían…eran acosadas, y les tocaban sus partes íntimas.

En Devoto las cosas no fueron muy distintas, los castigos eran constantes, allí puede ver a su hija: “Tenía tanta felicidad de haberla visto después de tanto tiempo, que me pongo a danzar”, por esto Carmen fue encerrada en el calabozo. 


"Te regalo una semillita para que me esperes con una flor"
Carta de Carmen a su hija estando detenida. (Archivo IEM)


Carmen relata que las presas venían de todo el país, en muy mal estado, con sarna, y la desatención era generalizada,  una de sus compañeras era epiléptica(Graciela Vaca), ella se entera cuando le da un ataque y logra socorrerla. Morales puso un colchón al lado de su compañera y la acompañó toda la noche. Por esto fueron acusadas de lesbianas, y recibieron un castigo, fueron llevadas al “chancho”, que es como le decían a la celda de aislamiento. Recuerda que Alicia Páiz murió de asma. Pedían por su medicación que nunca llegaba.  Alicia Schiavoni, que era de Córdoba, estaba en la celda al lado de la mía, y un día nos enteramos que su hermano que estaba en La Plata o en Caseros, se había suicidado, era esquizofrénico, le decían “Pelado”, a ella solo le dieron sedantes. Y  así permanecía dopada….

Juez Santiago Olmedo

El Juez Santiago Olmedo le dice a Morales: “Usted  sabe lo que tiene que hacer en este tipo de situaciones, usted sabe que quiere salir, estar en otro lugar...firme”.

En Devoto recibe la visita del Juez Federal Santiago Olmedo en compañía de Lorna Hernández,  y ante las denuncias que Carmen hacía por la situación en la que permanecían, le arrima un papel y le dice: “Usted  sabe lo que tiene que hacer en este tipo de situaciones, usted sabe que quiere salir, estar en otro lugar...firme”. Era una carta de arrepentimiento. “O sea yo tenia que firmar mi arrepentimiento…  ¿de que?, ¿de qué tenían que arrepentirme?“. Recibió una condena de 3 años y 6 meses, condena que ya estaba cumplida ampliamente antes de recibirla. Lo único que le habían preguntado al detenerla era por un libro que había comprado en una librería. Le habían levantado el pen en el 78, pero la liberan a fines del 80.

Cuando sale en libertad, la llevan a la Delegación Federal, y ahí es retenida hasta el otro día, y cuando pregunta por que, no le dicen nada. Su papá andaba buscándola ya que en el Penal de Devoto le habían dicho que ya estaba en libertad. Después se enteró que en Delegación le dijeron a su papá que la habían retenido porque parecía tener un pedido de captura.


Carmen Morales ya en libertad, junto a sus padres e hija.
(Archivo IEM)


En la lucha por sacar a su hija de su situación, el padre de Carmen recibió aprietes dentro de Casa de Gobierno en donde trabajaba como apoderado, para qué deje de firmar los papeles en su defensa. Pero él lo siguió haciendo, motivo por el cual fue despedido. Cuenta Morales “Me entero cuando llego al departamento, estaba todo vacío, todo habían vendido”. Durante este tiempo, su hermano también había sido amenazado. “Durante los días que iba al SIDE, cuando creían que a mi me sacaban del Penal, y me llevaban para ahí, iban y lo paloteaban. También cuando salía de la Escuela de Cerámica, donde estudiaba.”

“No es fácil haber estado sentada aquí, no es fácil para ningún testigo, venimos a poner nuestro cuerpo  y sentimientos, acá esta el dolor”.


Día 10 (Parte 1)


Día 10(Parte 1)
30 de mayo

El testimonio de una hija

Bandera de H.I.J.O.S. Sgo. del Estero
en Tribunales de la provincia.
Foto gentileza de Paola Zigalini

“Yo tengo dos maneras de aproximarme a mi papá una es por los recuerdos, la otra por lo que me contaron..."


Desde temprano se nota mayor presencia en la sala, muchos familiares y organismos de derechos humanos. Se hace presente la agrupación H.I.J.O.S y estudiantes universitarios nuevamente, hay expectativa en la sala, que se acrecienta al entrar Ana Clarisa Giribaldi, hija de Mario.
 
“Yo tengo dos maneras de aproximarme a mi papá una es por los recuerdos, la otra por lo que me contaron mi familia, sus amigos, sus compañeros y lo que pude armar de su historia, que también es la mía (que tenía incompleta) por las jornadas durante el juicio por el asesinato de Cecilio Kamenetzky. Tengo dos recuerdos lindos, a pesar de mi corta edad, afortunadamente, tengo muy vívidos esos recuerdos....El primero, que era muy cariñoso conmigo, me mimaba siempre antes de dormir, en la pieza de matrimonio, en la cama de mis padres, me hacía cosquillas, cariños... mi mamá participaba mirando, luego me alzaba sobre los hombros, siempre me alzaba así, "a caballito", me llevaba a mi dormitorio y me hacía dormir cantando la canción de Víctor Jara , "Duerme negrito” (duerme negrita, cantaba él... con una sonrisa).

"Duerme, duerme negrito, que tu mamá está en el campo,
tabajando, trabajando duramente..."
Carta de ex presa política que ilustra la canción de Víctor Jara,
la misma que Mario solía cantarle a Ana Giribaldi.


El segundo recuerdo lindo es que me llevaba, del mismo modo, sobre los hombros, a nuestra casita que quedaba sobre Avenida Belgrano, frente a la plaza del mismo nombre (Belgrano), en La Banda. Mis abuelos maternos vivían a la vuelta de casa, sobre calle Soler. El me llevaba así, sobre los hombros, y un fuentón con ropa para lavar a mano en casa de mis abuelos maternos. Siempre cantando, siempre con ese espíritu alegre, que todos corroboran.  Y lavaba él, ya en el setenta... no era machista.

Mario Giribaldi
(Foto del Periódico "¡Presentes!"
Instituto Espacio de la Memoria)

"Siempre me dijeron la verdad...tu papá fue a trabajar y nunca volvió"


Siempre me dijeron la verdad. A esa edad, porque era muy chiquita, no me dijeron que había "desaparecido" pero tampoco me mintieron. Cuando preguntaba por qué no venía mi papá me decían: tu papa fue a trabajar y nunca volvió. Con el tiempo, aproximadamente a los 8 años, cuando se publicaban los edictos en el diario local para hacer la presunción de fallecimiento, ya me contaron el tema de la "desaparición". Ya podía entenderlo...La alegría era lo que lo caracterizaba, la alegría fue lo que nos sacaron al secuestrarlo.”

Ana recuerda que su abuelo materno era peronista y conocía a Musa, por lo que consigue permiso para llevarla a la SIDE a visitar a su padre. Recuerda entrar por un  pasillo con su abuelo y escuchar la voz de su padre que  gritaba “¡No Cuñado, no!”, (Mario les decía así a sus suegros, por la juventud de estos), su abuelo da media vuelta y se la lleva casi a las corridas. “No recuerdo la imagen de haber visto a mi papá, porque  ahí se me hizo una especie de bloqueo del recuerdo (los psicólogos sabrían explicar este mecanismo de defensa) y se me hizo como una cortina negra”. Pero sí  recuerdo haber dicho, al volver a casa, y lo que corroboré porque me dijeron mis familiares, mis tías, que eso había dicho yo: “Papa noni noni piso”, en lenguaje de niña de menos de 3 años: "noni-noni" es dormir (le explica a la Presidente del TOF que interrogó qué había pronunciado) al escuchar los testimonios durante el Juicio por Kameneztky, le permitió llenar muchos huecos que le habían quedado en su historia, “No entendía  por qué mi papa no había que lo vea",   lo entendió recién al escuchar esos testimonios sabiendo por esto del estado en que se encontraba su padre, por todas las torturas que había pasado … quien tirado en el piso no quiso que su hija tenga ese recuerdo de él.

Ana pudo reconstruir su historia gracias a los testimonios dados
en el juicio por el asesinato de Cecilio Kamenetzky.
(Foto de Archivo IEM)

También recuerda el allanamiento en la casa de su abuela (materna), al ver la casa llena de militares había manifestado: “Qué lindos los soldaditos”… “a mi nadie me había dicho que ellos eran malos, ni nada acerca de ellos, yo era muy chiquita y después, con el tiempo, me sentí tonta por haber sentido eso y haberlo dicho, con el daño que nos causaron”. 

Había una ambulancia (porque al lado de la entrada de su casa había un garage que hacía a las veces de una sala de espera durante los horarios de atención médica, de el consultorio de su abuelo, que era médico clínico) donde se escuchaban gritos de una mujer que decía: "Me muero" (por esto hasta el día de hoy, le afecta escuchar el ruido de la sirena de las ambulancias, porque creía que a alguno de sus afectos le pasaba algo). En ese momento rodearon la calle, la casa, el patio, la plaza, estaba todo lleno de "soldaditos" de verde, con armas largas. Su abuela materna salió a recibirlos, preguntando qué pasaba y se presentó "a cargo del operativo un militar de alto rango, con tonada del sur", según le contara su abuela materna quien enfermó y lamentablemente falleció dos meses antes que su otra abuela (paterna), pero que le manifestó estar contenta con el inicio de ese primer juicio por lesa humanidad en nuestra provincia, el de Cecilio. También recuerda que en ese entonces la mandaron con una niñera a la plaza, y ella, asustada, la puso dentro de unos arbustos. “En la plaza en esa época había un rectángulo grande con ligustros. Ahí me escondió ella, ella también conmigo.”

Llegando a los tres años “cada vez que me bañaban pensaba que mi papá me vendría a visitar. Y entonces preguntaba, muy seguido, "y mi papá, y mi papá?" Mi abuela, se ve que se ponía nerviosa porque no sabía qué decirme, lo quería mucho también a él, -es más, fue el único yerno al que quiso. Yo quedaba con esa sensación de vacío, de la fantasía de verlo a mi papá, a la realidad: Que no sabía por qué, no estaba.”

Emma Giménez de Giribaldi era su abuela paterna, murió con la desesperación de no saber qué pasó con sus hijos. Murió con depresión, después de haber luchado y hecho tanto por los derechos humanos... “Murió piel y hueso, quizás como mi papá. Había mañanas, sin embargo que se levantaba sin poder caminar, y  decía, sin embargo: tengo que salir a buscar a mis hijos. Partía el alma escucharla, verla así...”

Emma Giménez de Giribaldi era su abuela paterna, murió con la desesperación de no saber qué pasó con sus hijos. Murió con depresión, después de haber luchado y hecho tanto por los derechos humanos...

Mario junto a sus padres, Emma Gimenez y Humberto Giribaldi.
(Foto Periódico "¡Presentes!")


Osvaldo Giribaldi fue secuestrado en Tucumán y llevado a Trelew con su esposa.  Presenciando así, sin formar parte, la fuga de Trelew. Producto de la detención de su hermano Mario Giribaldi comenzaría su militancia política, participando en actividades a favor de la liberación de los presos de Trelew.  

Dibujo. Tomás Garbi estuvo a cargo del operativo
en el que secuestran a Mario Giribaldi.
(Dibujo de Archivo del IEM)
Por su abuela sabe que quien lideraba el operativo integrado por las fuerzas policial y militar era Tomás Garbi. “¿Qué peligrosidad puede tener una persona de veintidós años, para que lo torturen y desaparezcan?”


El 7 de abril cuando cumplía 22 años lo secuestran por primera vez, “lo llevamos para que no se olviden en su reputisima vida”  dirían los militares al secuestrarlo. Por su abuela sabe que quien lideraba el operativo integrado por las fuerzas policial y militar era Tomás Garbi. “¿Qué peligrosidad puede tener una persona de veintidós años, para que lo torturen y desaparezcan?” Su papá comenzó a militar en el PRT, en una oportunidad en un evento de rock en el que participaba el grupo SER, con Julio Carreras, subió al escenario a pedir por la libertad de los presos de Trelew y Rawson, su hermano, Osvaldo, era uno de ellos.

Su mamá le contó que algunos profesores pedían presenciar sus exámenes porque eran "brillantes"...tenía sensibilidad social, conciencia de clase.

Mario junto a un compañero del Bachillerato
Humanista. (Foto: Periódico "¡Presentes!")
  
Estudiaba abogacía, su mamá le contó que algunos profesores pedían presenciar sus exámenes porque eran "brillantes". A pesar de pertenecer a una clase social acomodada, tenía sensibilidad social, conciencia de clase. Luchaba y militaba en barrios pobres, alfabetizando, en La Católica, por ejemplo, improvisaba bancos y pupitres con troncos de árboles, les llevaba cuadernos, libros y enseñaba a leer, a escribir, cuáles eran sus derechos... En otra oportunidad, durante las inundaciones del 74 llevó toda la gente que pudo de los barrios mencionados a su casa paterna (sus padres estaban de viaje y le habían dejado provisiones de comestibles) ocasión que aprovechó para ayudar dándoles colchones, frazadas, alimento, remedios... Ana recuerda las cosas que le contaron sobre su papá, como que a él su abuela le compraba zapatos de buena marca y en su trabajo militante en cuanto se cruzaba con alguien que no tenía recursos, se los regalaba.

“Lo único que querían era un país con más justicia para todos”


Una vez que es llevado a la SIDE,y puesto en el sótano, “lugar inmundo con ratas, como se lo expresó a mi abuela Emma, en ocasión que mi abuela pudo visitarlo” fue torturado por Musa, Ramiro López, Garbi y Bustamante.  Y amenazado por Musa al liberarlo “si te vuelvo a encontrar te mato”.

Fue torturado por Musa, Ramiro López, Garbi y Bustamante.  Y amenazado por Musa al liberarlo “si te vuelvo a encontrar te mato”.

Otra vez son nombrados los mismos cuatro personajes:
Musa, Garbi, López Veloso y Bustamante como responsables
de torturas, secuestros, etc.

A partir de la detención de Mario, una especie de estigma cae sobre la familia, la gente se cruzaba de vereda al ver a sus abuelos por ser los padres del guerrillero. La casa donde vivía con sus padres era vigilada,  su abuelo se daba cuenta y salía a regar la vereda, para estar atento, cuidarlos para que no les pasara nada.

El 9 de mayo de 1976 Mario Giribaldi es secuestrado por segunda vez. Presentándose Garbi y el ejército en la casa familiar. Se llevan todo, hasta la ropa...

Sin embargo el 9 de mayo de 1976 Mario Giribaldi es secuestrado por segunda vez. Presentándose Garbi y el ejército en la casa familiar. Se llevan todo, hasta la ropa, una cámara de fotos robada en ese momento sería recuperada por su abuela quien se la regalaría al cumplir los 15 años, junto con otras pertenencias que pudo recuperar Emma. Le gustaba Silvio Rodríguez, Víctor Jara, también Leo Dan, a quien en una oportunidad, a los 14 años aproximadamente, siendo alumno del Bachillerato Humanista, pudo entrevistar.

Mario Giribaldi continúa desaparecido.


Al secuestro de Mario se le sumó el de su tío Osvaldo quien también fue secuestrado, un 28 de mayo.

Su abuela ha pisado todos lo lugares que ha podido pidiendo por la libertad de sus dos hijos. Correa Aldana le llegó a decir, que a Mario se lo llevaron para investigarlo y  hacerle preguntas.

“Mi abuela es la que tendría que estar aquí pero no está porque se tardó 36 años en hacer este juicio“.  


“Le pido perdón a mi mamá, pero tengo la necesidad de decir esto: soy hija de un desaparecido y también de una ex presa política”, su mamá es una ex presa política, pero no lo quiere reconocer. El 24 de marzo al enterarse del golpe “ella tenía miedo por su marido que militaba en el PRT, tenía miedo por su hija, de menos de 3 años, y por ella misma, que quedó cesante entonces de su trabajo en el Registro civil de La Banda”.

Garbi y Ramiro López fueron a buscarla a la escuela donde cursaba pero la directora no quiso entregársela a esta gente. Entonces regresaron (Garbi y López al domicilio de su mamá, en calle Soler 46 y su abuela envió a una empleada a retirarla). Así la llevaron al SIDE, donde fue torturada psicológicamente.  En la DIP “Musa la tenía como protegida en su despacho, sabiendo que su marido  estaba allí, preguntándole continuamente si lo quería ver, y ella por miedo decía que no, no lo quiero ver a ese hombre”  escuchó sin embargo como torturaban a Giribaldi y a otras personas. “Ella sabía que la puerta abierta era una especie de trampa, si ella quería o intentaba escapar le tocaría la tortura que escuchaba…  Su modo de sobrevivir, de protegerse era decir que no quería saber nada con ese hombre, refiriéndose a mi papá.”

“Yo no pude tener a mi papá, porque fue desaparecido y tampoco a mi mamá, que estaba ausente, porque no podía, ni pudo hasta ahora, superar los traumas que le produjeron..."


“Yo no pude tener a mi papá, porque fue desaparecido y tampoco a mi mamá, que estaba ausente, porque no podía, ni pudo hasta ahora, superar los traumas que le produjeron. También en otra oportunidad, o la misma ocasión, no lo sé con precisión porque ella no quiere o no puede hablar, la llevaron al Penal, no sé cuánto tiempo estuvo, sólo sé que volvió muy sucia. Mi mamá aún ahora está como si permaneciera presa en el despacho de Musa con su arma sobre el escritorio, intimidándola".

Sabe por testimonios que su padre estuvo en Arsenales (Tucumán) y que pudo ver allí a Osvaldo Giribaldi,  quien “estaba muy torturado” y su esposa  que estaba embarazada de siete u ocho meses,  atada con alambres de púas la tiran en Salí, y se salva solo porque la encuentra una persona del lugar.

Mario y Kelly junto al hijo de Osvaldo Giribaldi.
(Foto: Periódico "¡Presentes!")


Cuando a su papá lo traen al penal, lo llevan a ver al juez Federal Liendo Roca, estaba contento porque lo habían blanqueado, deduciendo por esto que se salvaba, ya que había llegado a  pensar que no saldría de Arsenales.

Fosa común encontrada con restos de desaparecidos
en el ex Arsenal de Miguel de Azcuénaga del ejército
de Tucumán, aquí funcionó el mayor centro clandestino
de detención y exterminio de esa provincia.
. (Foto: Centro de Información Judicial)


Antes de ser detenido sus padres le habían ofrecido irse a Italia pero él se negó “no se imaginaba que esta gente iba a hacer lo que ha hecho” en Tucumán le dijo al chaqueño “tendría que haberme ido”.

Por Julio Gallardo y Rubén Villa sabe que “no había día en que no me nombrara”

“Yo quisiera que estos señores digan que han hecho con el cuerpo de mi papá”

El 12 de noviembre de 1976 ellos decían que iba a haber una fiesta esa noche.  Luego de esta, se rumorea que habían fusilado a Cecilio y que su papá se había fugado, se suponía que su papá también estaba muerto. “Yo quisiera que estos señores digan que han hecho con el cuerpo de mi papá” sabe que Ramiro López y Corbalán estaban de guardia cuando matan a Giribaldi.



“Después de la desaparición de mi papá mi casa que era alegre, se ha vuelto triste”, su abuela materna no permitía que pongan música  porque le recordaba a mi papá.   En el patio de la casa materna aun hoy se ven las baldosas rotas como marca de los allanamientos recibidos.

Afirma  que a su papá lo trasladaron muerto en un auto robado que aparece en Tucumán. El dueño al lograr recuperarlo lo encuentra muy sucio por lo que lo lleva a un lavadero, de donde lo llamarían alarmados por encontrar el baúl lleno de sangre. Su abuela decía que lo tiraron en un campo cercano.

Mario Giribaldi, como tantos otros al momento de su asesinato en dependencia de la DIP estaba a disposición del juez federal Liendo Roca.


El ex Juez Federal Liendo Roca
(Foto perteneciente al Archivo
Fotográfico del Instituto Espacio de
la Memoria)


“Nosotros pensábamos que nunca se iba a juzgar a esta gente en Santiago del Estero. Me gustaría que rompan de una vez por todas el pacto de silencio y digan dónde están los desaparecidos, pero no soy ingenua... Hasta su líder, Videla, está reconociendo la figura del desaparecido, hablando de los mismos... Quiero que me digan dónde lo tiraron a mi papá, y a los demás desaparecidos santiagueños. Qué han hecho con sus huesos... El ser humano necesita del ritual del funeral para cerrar una etapa y elaborar el duelo. Pero como dije antes, no soy ingenua. También quiero decir que no guardo rencor, no quiero venganza, nunca agredimos a la gente que nos causó tanto sufrimiento, tanto daño... Desde H.I.J.O.S decimos: no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos, no por un propósito caprichoso o de revancha; sino porque en toda sociedad debe haber límites: No se puede secuestrar, torturar, violar, matar, desaparecer personas por el simple hecho de tener una ideología política diferente. Necesitamos justicia, por los de ayer y los de hoy. Que se termine la impunidad. En nombre de los familiares, amigos, madres, hijos, compañeros de los secuestrados sobrevivientes y de los desaparecidos... Justicia!!!”

"Necesitamos justicia, por los de ayer y los de hoy. Que se termine la impunidad..."
Los juzga un tribunal, los condenamos TODOS
(Foto archivo IEM)